Autora: Dra. Stella Maris Orzuza
Coordinadora Científica, Red de Científicos Argentinos en Nueva Zelanda

 

Hace 50 años, Argentina sufrió uno de los golpes más oscuros de su historia. El 24 de marzo de 1976 quedó grabado como un recordatorio de las vidas perdidas, las familias separadas y la lucha incansable por la verdad. Hoy, como argentinos que vivimos fuera del país, podemos mantener viva la memoria, honrar a las víctimas y participar en la defensa de la democracia, demostrando que Nunca Más no es solo un lema, sino un compromiso que trasciende fronteras.

Entre 1976 y 1983, el autodenominado Proceso de Reorganización Nacional consolidó un régimen de represión sistemática que se manifestó en detenciones clandestinas, desapariciones forzadas, torturas y asesinatos, afectando a miles de personas en todo el país (Kedar, 2025). Durante este período, se implementaron profundas reformas políticas y económicas, orientadas a un modelo neoliberal que transformó la estructura productiva y social de Argentina. A la par, surgieron formas de resistencia y organización civil que, desde los años finales de la dictadura y sobre todo tras la recuperación democrática en 1983, sentaron las bases para la memoria colectiva, la búsqueda de justicia y la institucionalización de derechos como la restitución de identidad de niños y niñas apropiados.

En este aniversario, al recordar los hechos y las vidas afectadas, también quisieramos destacar cómo la búsqueda de verdad y justicia en Argentina no se ha limitado al ámbito nacional. Las experiencias de memoria, resistencia y reparación han generado contribuciones significativas a la legislación y doctrina internacional, sentando precedentes en derechos humanos y justicia transicional que trascienden fronteras.

Impactos en la legislación y doctrina internacional

 

• Derecho a la identidad y “derecho a la abuelidad”

La lucha de las Abuelas de Plaza de Mayo impulsó el reconocimiento del derecho a conocer el propio origen biológico como un derecho humano fundamental. La experiencia argentina influyó en la interpretación del artículo 8 de la Convención sobre los Derechos del Niño (1989), que protege el derecho del niño a preservar su identidad (Herrera & Caramelo, 2015).

Este desarrollo contribuyó a consolidar estándares internacionales sobre restitución de identidad en contextos de apropiación y desaparición forzada.

• Aporte a la justicia transicional global

Argentina se convirtió en un caso paradigmático de juzgamiento interno de crímenes masivos sin tribunal internacional ad hoc. El Juicio a las Juntas (1985) marcó un precedente mundial, profundizado a partir de 2006 tras la nulidad de las leyes de impunidad (Sikkink, 2011).

El modelo argentino es hoy estudiado comparativamente junto a procesos en Chile, Sudáfrica y Europa del Este como ejemplo de persecución penal doméstica por crímenes de lesa humanidad.

◦ Desaparición forzada como crimen autónomo

La experiencia argentina fue central para que la desaparición forzada dejara de considerarse únicamente como una suma de delitos (secuestro, tortura, homicidio) y pasara a reconocerse como un crimen autónomo y continuado, con consecuencias jurídicas propias en el derecho internacional (Scovazzi & Citroni, 2007).

Este desarrollo reforzó principios como la imprescriptibilidad y la obligación estatal permanente de investigar.

• Genética forense e “índice de abuelidad”

La creación del Banco Nacional de Datos Genéticos (1987) constituyó una innovación jurídico-científica sin precedentes: por primera vez un Estado institucionalizó la genética forense como herramienta estructural para la restitución de identidad en un contexto de crímenes masivos (Robins, 2011).

Ante la imposibilidad de contar con muestras de padres desaparecidos, genetistas argentinos desarrollaron el llamado “índice de abuelidad”, una metodología probabilística que permite determinar vínculos biológicos entre jóvenes y sus presuntos abuelos/as mediante marcadores genéticos heredados.

El modelo institucional argentino —archivo centralizado, custodia estatal de muestras y articulación con el Poder Judicial— fue replicado en contextos postconflicto como Bosnia y Herzegovina y Guatemala.

• Consolidación del derecho a la verdad como derecho autónomo

El trabajo del Banco Nacional de Datos Genéticos y la persistencia de los organismos de derechos humanos contribuyeron a consolidar el derecho a la verdad como categoría jurídica independiente.

Este derecho posee una doble dimensión:

  • Individual, que reconoce a las víctimas y familiares el derecho a conocer qué ocurrió y cuál fue el destino de la persona desaparecida.
  • Colectiva, que reconoce el derecho de la sociedad a conocer la verdad histórica sobre violaciones masivas.

La jurisprudencia interamericana fortaleció esta noción, vinculándola a obligaciones estatales de investigar, preservar archivos y garantizar acceso a la información. Así, la verdad dejó de ser solo un imperativo moral para convertirse en una obligación jurídica exigible.

Desafíos actuales y compromiso desde la diáspora

Este aniversario no solo invita a reconocer el camino recorrido en la consolidación democrática y judicial argentina, sino también a reflexionar sobre los desafíos presentes. Persisten tensiones en torno a la interpretación del pasado reciente, expresiones de negacionismo y disputas sobre las políticas de memoria.

Frente a ello, organismos de derechos humanos y amplios sectores de la sociedad continúan defendiendo los principios de memoria, verdad y justicia.

Desde nuestra posición como comunidad argentina en el exterior, podemos acompañar estos procesos:

  • Manteniendo viva la memoria histórica mediante espacios de lectura y reflexión.
  • Participando en actividades conmemorativas del 24 de marzo.
  • Apoyando a organizaciones que preservan archivos, testimonios y causas judiciales.
  • Dialogando con nuestras comunidades locales sobre las lecciones que deja la experiencia argentina para la defensa de la democracia.

Recordar no es solo evocar el pasado; es reafirmar principios que trascienden fronteras.

A 50 años del golpe de Estado, también desde aquí podemos decir Nunca Más, renovando el compromiso con la justicia, la verdad y la vida democrática.

Referencias bibliografias:

 Arditti, R. (1999). Searching for life: The grandmothers of the Plaza de Mayo and the disappeared children of Argentina. University of California Press.

Kedar, C. (2025). The civic‑military coup of 24 March 1976 as a turning point in Argentina’s contemporary history. Journal of Contemporary History. https://doi.org/10.1177/00220094251405098 (cris.huji.ac.il)

Robins, S. (2011). Towards victim‑centred transitional justice: Understanding the needs of families of the disappeared in post‑conflict Nepal. International Journal of Transitional Justice, 5(1), 75–98. https://doi.org/10.1093/ijtj/ijq027

Scovazzi, T., & Citroni, G. (2007). The struggle against enforced disappearance and the 2007 UN Convention. Brill/Martinus Nijhoff.

Sikkink, K. (2011). The justice cascade: How human rights prosecutions are changing world politics. W. W. Norton & Company.

Sucari, A. L. (2020). Entre el derecho a la identidad y la impunidad: La restitución de niñas y niños apropiados en los años ’80 y ’90. Avances del Cesor, 17(23), 15‑16. https://doi.org/10.35305/ac.v17i23.1293

Nueva Zelanda | Nunca Más: Reflexionando sobre el legado de democracia y derechos humanos a medio siglo del 24 de marzo