
El “brain drain” o fuga de cerebros suele pensarse en términos binarios: o el investigador regresa a su país, o se pierde para siempre en el sistema científico de origen. Un nuevo artículo publicado en Frontiers in Research Metrics and Analysis, “Integration between the knowledge diaspora and their country of origin through institutional affiliations: a case study for policy development“ propone salir de esa dicotomía. Horacio G. Rotstein, Coordinador Emérito de la Red Raíces Este-USA, e investigador del New Jersey Institute of Technology y Rutgers University, plantea que las políticas tradicionales centradas en la repatriación, la circulación o la mera vinculación esporádica ya no alcanzan para aprovechar el potencial de las diásporas científicas. Gracias a las tecnologías actuales, muchas actividades de ciencia, tecnología e innovación pueden desarrollarse sin necesidad de coincidir físicamente en un mismo territorio. Sobre esa base, el trabajo introduce el concepto de “integración institucional” de la diáspora de profesionales del conocimiento: la posibilidad de que estos investigadores mantengan una membresía estructural y permanente dentro de las instituciones de su país de origen, incluso desde el exterior. Tomando a la Argentina como caso de estudio —por su sistema científico consolidado, su extensa diáspora y su historia de organización de científicos en el exterior—, el autor delinea un marco de políticas públicas que, aunque pensado a escala institucional, podría adaptarse a otros países en desarrollo que enfrentan el mismo desafío. Leer el artículo.
